QUE PREGUNTASTE CUANDO LA CIUDAD MURIO (da Seppuku, 1986, inedito in italiano)
Claudio Rizzo
22/07/2002
Las horas de las tàrdes y de las mafianas liegan de puntillas sin nada nuevo que afiadir a la costumbre.
Saber que todavìa el principio no ha sido tocado por el agua de la liuvia: sòlo cabello rubio han rozado mis dedos en el desamparo que sigue a la pequeiia muerte con sombras de hojas caidas todavia en silencio.* Los pàjaros sin sombras vuelan alto en él rozan sòlo el mar y el reverbero confunde los colores el papel volviò a ser papel despoblado de
Nos miramos mientras los olvidos no pueden afiadir traiciones en este deserto donde la gente no aplaude a Mr. Jones que muere solo sin contarlo a nadie; las dunas son interminables y el mar està màs allà del pensamiento (un caballo pierde su rumbo en la pradera del tiempo sin color) que termina a las tres de la tarde y se queda agotado en una acera sin nieve. Susurrar palabras nunca oidas a esta muerte silenciosa
* Y todo esto se quedarà para maiiana. Hoy la imaginaciòn se queda antes de lo indefinido. En la silaba grabada por las palabras sin sonido que anticipa la liegada del lenguaje que no acepta sin6nimos. Buscar el vacio totai y bablar del regreso de la nada desde la nada, asi todavia poder fijar la mirada en un titulo imaginario posterior a todas insignificancias. Aùn sigo buscando en un ser aséptico el misterio de un terrible espejismo formado por hipétesis e intercalado a sueiios despedazados por la desuniòn de las silabas en las venas, invisible rio que confluye en labios muertos y resurge en palabras calladas.
como la calda del pensamiento. Silabas sobre palabras (un cuerpo aùn durmiendo entre la tibieza de manos desconocidas) que se alsian solas. Este antiguo sol de un nuevo dìa me dice que ya el sonido de las horas inùtiles ha regresado con su herida màs honda. Todas las tardes descubro que la melancolia también tiene nombre, que nada ha sido necesario para estar tan distante, para convertirse en recuerdo palpable el aire que abrazo, el vado interior proyectado en las cosas. La oscuridad tiene el color de tu ingle que nunca fue mia; porque el pasado a nadie pertenece y es sélo la nada con nombres distintos lo que habita los cuerpos en dolor repetidos. El calor animai ha perdido su fuerza, cuadros abstractos ilenan el escaparate de un anticuario, pasos de danza entre viejos violines y cuerdas sin sonido. Una muier baila sola, el cabello esparcido cae en su pecho erecto, los brazos se dirigen bacia el techo, luego caen unidos entre los muslos; un ovulo une todos los hilos. La muier sin la mùsica es la estatua de piedra, es la roca. La musica es mi aliento en el ruido. Conoci como un anticipo los ojos màs bonitos de quien tocaba con manos de oro el violin, el otro, màs serio, la viola
mientras ci ultimo en un trono de mùsica simuiaba tocar ci clavicémbaio, acariciando las tecias (carecia, habia dicho, de vocacién musicai, aunque era actor), y hablaba de un viento entre las hojas y de munequitos que se pasean por un puente transformado en escena. Pero el trio de smoking toc6 Madrigales Barrocos en un mar rojo, con el agua hasta las rodillas para un pùblico de banistas y para un solo nadador. En otros tiempos, durante otras largas estaciones, fue normai. Mas eI polvo cubrià los instrumentos. Sélo ci nadador sigue su travesìa. Directores de bancos y porteros de hoteles confunden sus smokings. Callen, hay peligro, para todos, ahora. Morir es un peligro en estos dias dei verano,
No me olvides, aquel fuego fatuo seguirà brillando en la distancia y semejaràs la iuz muerta de ojos,* miradas que hace tiempo fueron una razòn màs para vivir; aunque tal vez vivir es pararse ante el silencioso obstàculo de [una corna
* Se desintegra ci semen (ci animai reencuentra ai animai): asi poder eyacular atin palabras rotas, fisuras en la pared, beridas de un ser muerto en un dia sin fecha. Las muros se derrumban perpetuos (los ladrillos caidos son una ficticia supervivencia, testigos de viejas ruinas) por la violencia del viento. Los acontecimientos bacen sangrar las piedras durante mi caminar bacia la orilia del. Eres la nada y tu callar la muerte. Es dificii despedirse en silencio (caminar cortés entre las mesas) mientras los demàs se entregan al colto de las conversaciones y los gestos.
o ser atropellado por un coche en una esquina mientras los labios de otros comparten un cigarrillo; no me olvides, Abril sigue siendo el inviemo. En la tarde de las tardes sigo mirando desde los techos de las casas toda este agua que cae sin terminar nunca y volveré a unirme con la sombra de tus sombras entrevista en las gotas que se unen en las sàbanas hùmedas; entonces, desde lejos, tà quien no eres, veràs la punta roja de mi cigarrillo encendido, reflejo mudo de tu mirada caìda en el abandono de un profundo lago sin agua.* Aquel verano en el que me hubiera gustado permanecer se ha ido, o tal vez fue un otofio caloroso y fuimos engafiados por los dìas (el cuerpo por los escalones de nombres estacionales) y llegò un inviemo desconocido, fuera del tiempo inexistente lleno de formas y railes donde los dias estrellan su carga de desconocimientos. Un artificio pagano calma esta sed inagotable.**
* Qué silencio abora, leer en la pròxima pàgina (luz, dia) lo que se desearia escuchar. Las lineas se unen tan siquiera una vez (entonces se convierten) irreales como mùsica sin notas. Lombra é li a due passi nonostante sembra troppo lontana. ** Has sida fuego, madera quemada, y desde la tierra surges; el agua te Ilega hasta los bombros, tu cabello esparcido en la frente sin arrugas cuando tus ojos miran el iris que observa las olas, se repiten las mismas costumbres y tu pelo entre la tibieza del tiempo (segundo bajo un frio sol) a otro bizo hablar de mitos. Te detienes, te unes junto a las burbujas de marfii que las cosas detenidas entregan.
Queda lo que de mi nunca hubo en este sin luz. Las pàginas estàn cerradas y esta manana es algo desconocido, acariciado al margen. Todo es distinto en la oscuridad. También esta playa imaginada contiene los huecos de un paisaje lunar (mafiana, para los demàs, este refugio serà una plaza liena de gente); pero tù en la noche seguiràs siendo tuya, tu mirada detenida en el borde ve un paisaje seco, llano, relàmpago: ventana de un tren y mi rostro también es distinto y oculta el borror de una nueva, cercana palabra. Entonces regreso a y abrazamos el maniqui bumano que sin abnr la boca nos susurra las ùltimas y primeras palabras de nuestro diccionario. Bailamos y hacemos el amor con el eclipse, persigo aquella sombra marròn, yo, muerto, intento la dimensiòn nueva.
Como un remordimiento me persigues, corres, me adelantas, y te veo desaparecer en un valle màs allà de mis colinas galopas en mi mente, golpean tus herraduras la tierra de los mios,
eres un salvaje amor que invade un pequefio universo, y en la esquina profunda del tiempo que logro detener, te veo tendida (suspendida en el fràgil hilo de la memoria impersonai) sobre camas eternas con tu cabello unido a otros cabellos, girando sobre tus jàvenes aiios infinitos. Tu cuerpo se adelanta para que yo envejezca.
La màscara de la nueva civilizaciòn fue el ùnico testigo de flores perfumadais en un balcén proyectado hacia un patio lleno de palmeras envueltas por un mar silencioso. EI recuerdo de besos ya saboreados quiebra la claridad de una luz lejana; la cercania es la palabra nunca dicha, ahora, manana, manana, aùn manana, cuando el cabello rubio cubra otros lugares: la tierra es tu ùnico amante. Tierra, alcohol y aceite de carapa nos uniràn todavia cuando estemos el uno frente al otro. Y quedaron dos palabras desenfocados recuerdos de lineas onduladas de una Ilanura corporal (la naturaleza corta el cordén a su mismo ser) y el vértigo penetra en la cima de la DS y RS como si fuera aùn posible susurrarlas, como en un beso. Y quisimos hablar del amor en los cortos momentos de luz de un diàlogo exquisito, y nos quedaron sélo DSyRS que ni una corta palabra pueden desparramar en mis hàbitos perdidos,
ligera tela de arana llevada por un débil soplo; también el silencio absoluto se quebrò cuando la silfide y la sombra del cuerpo de tus cuerpos dejaron este lugar vacio. Te vistes de ausencia. De quien vive de nosatros, de quien necesita consumamos cuerpos transflgurados en un cuerpa.
Existidos, pasamos entre las hojas del calendario, como llamas pequefias de un ùnica fuego. Tù eres la identidad cambiante en el centro de las estaciones, entre la multitud enmudecida: sòlo tu secreto alli habla proyectado en una cortina rota donde nuestras imàgenes san deformadas por. En el mar (pero dentro del mar) se encuentran las palabras de. allì donde tù estàs a la expectativa que yo (todosv estàn reunidos en el mismo haber) fecunde tu dimensiàn con un soliloquio entre railes que se entrelazan en la corta longitud de una superficie plana, una masa vacia y en el tiinel de las emociones robadas. Nada en la nada, sòlo fragmentos de fragmentos, pedazos de un vaso roto, lazos sueltos en una realidad otra; en la oscuridad otra, frente a una cintura evanescente: amargo sabor en una tarde de verano, entre paredes de cemento,
olor de sequedad frio en ci cuerpo, -destello de un fin pròximo- mientras allà arriba mis cenizas no siguen consumiéndose en la pira y los rayos del sol entran, leves, por las rendijas. Sòlo los ahogados consiguen fumar bajo las olas servirse de una rota botella màs espuma. Tù regresas liquida y tibia, y basta los movimientos lentos se parecen a cuando los juegos del amor terminan. Hasta la hierba no es suficiente para distinguir o pintar un cuadro sin marco; empezar otra vez es imposible en ci jardin de quien huye para siempre y desde. He bajado basta eI limo (de palabras por la esclusa de los grandes naufragios. Hay una palabra que siempre se queda muda en la boca de quien ha recorrido las orillas sin huellas. EI centro està demasiado lejos para conseguir basta.
Y nosotros logramos clavar las unas en el fondo màs alto y en el concepto de.* Ei ruido de esta palabra muda me bace dano, interiores preguntas de labios siempre abiertos
* Desde siempre be dejado este lugar abierto para los transeùntes desconocidos. Vamos bacia el centro de aqucì terròn para romperio, observar el micleo y leer la palabra que alguien dejé dentro donde la tierra se funde con la tierra. Mis manos buscan el papei, regreso mudo al finai dei campo sin àrboles. En la tierra pisoteada como una vieja ramera no hay terrones.
que regalan lo insufficiente mientras anticipàndonos regresàbamos al amor desde el amor. Ei absurdo nunca podrà estar solo.
Tambalearse entre prostfbulos vacios en un acto sin fuerza, agotarse en acordes de una ocasiòn imaginaria. Reencuentro de la esterilidad del ser yno poder(te) querer mientras Sanguineti hablando de Paz, Weber, Calvino y Pavese preguntaba, contestaba a varias hipòtesis (distintas pero iguales entre si) que se redecian lo màs intimo. Concretar con un rio de palabras dirigidas a nosotros, a los demàs (aunque desconocedores de los poemas) como tù, (querida) lejana, atin màs lejana en tu propia distancia, que no logras entender que amar(te) salen de las mismas raices, el mismo ACOITOMOR interrumpido; y que tù eres también los otros cuerpos encontrados. La estaciòn màs fria siempre estuvo a nuestro lado,* quedémonos en silencio en espera de que este mosaico
* Texto irreal, mar petnflcado como este màrbido pailo y cuando nos preguntaban curiosos què haciamos durante la noche, contestàbamos aburridos: no dormir, jugar ai billar con pelotas de marfii y astas plateadas, desayunar con tè chino sin azùcar para depurarnos, luego volver al Texto aùn m~s irreal y hablar amablemente de la nada, pero sobre todo aprender a manejar como virtuosos pelotas de martii y astas doradas (la plata no es suficiente en estos dias) en un pai~o verde y rectangidar con seìs troneras donde quedarse podrian todas las beilisimas, cruelisimas plantas carnivoras.
adquiera su ùltima pieza. Camino solo por la ultima via oscura, quiero volver al principio como si nada bubiera pasado, como en breves paréntesis de actor (tal vez luego sobrepasar la temporaneidad de las cosas) sin pasear todavia por la orilla del canal sin nombre ni agua, dos cortos pasos hacia la oscuridad total y mis dedos quieren abrir la pieza mecànica (sola seria inùtil como una palabra despedazada) de una bombona plateada que producir podria aquel suefio deseado como el ùltimo vientre càlido donde apoyar la cabeza: dormir, dormir, olvidar, dejar de desear. Volver a nacer desde aquel humano vientre, que nunca terminò mi ser y me dejé abrazado al frio metal donde se oculta el lùcido deseo invisible, ùltimo rayo de luz filtrado entre mis pàrpados. Soy yo que muero, y todavia me parece un dolor ajeno.
El mar no es profundo m eterno, luz oscura cae en el verde terciopelo de ojos apagados: (la insignificancia del ser) muere asimismo la muerte, y el cisne de piedra azul volviò al lugar que le pertenecia; el débil invisible moverse del agua detenida, le hace dar vueltas en el centro de la pupila, le obliga en espirai a adentrarse en el ojo frio viento lo mueve. Las rocas Asperas (-mientras recuerdo a Dedalus- en una costa bacia la irrealidad de un mar sin espuma. Todavia queda mi ser limpio y tendido, envuelto entre las formas del silencio y durante ci tiempo el pensamiento cubre las palabras ci amante entrega su sexo a semejantes desconocidos: forma ci poema mientras parte de mi muere en silencio). (respirar entre dos espejos: entre si con ritmo propio y confrontado) que me lieva liacia ei ruido de las olas que aman es ci juego infinito dei sonido lejano mientras ci canto de los cantos antes de la misma suficiencia una piel que nunca existiò, con furor inagotable que los dedos que apretaron el penùltimo deseo de vivir (ese tiempo entre horas inacabadas) hay ojos de madera que buscan las huellas y en el muro bianco de piedra pulida.
Lo desconocido tiene ci color de la palidez, suenos que se olvidan entre lluvias a la manana del dia siguiente. Y queda el agua fria de un inmenso pensamiento olvidado, La ùltima nota del cisne llegarà manana a mi cuerpo extrano, màs extrafio sin vida. Me encontraré contigo hablando entre los àrboles dedos de un jardin desaparecido presente al cerrar los pàrpados. Los pensamientos (los amores olvidados y presentes) son sAbanas biancas llevadas lejos por un viento càlido que cuartea àrboles, voces y hojas amarillas aparecidas cuando ci dolor es dolor sòlo y estoy con mis dedos cerrados que acabaràn conmigo lentamente como ci principio de. Vibra aùn en ci aire ci primer verso con propio ritmo oh fuerza antigua mientras por un breve interludio las muertes de la muerte sus caminos relajan.
Bailar con ci obsceno canto de la ùltima sillaba (mùsica, aùn mùsica de letras incomprensibles), mientras las tibias manos intentan mantener un pufiado de nieve y entonces los ritmos ondulados, de perfectas incomprensibles ideas (composicioncs sin fecha o palabras suficientes) caen, suben en las curvas de la emotividad como huir en calles desiertas: tenderse en camas llenas de fuegos apagados mientras las silabas se destruyen y construyen en laberintos de espejos infinitos: tal vez sca un sucilo nostàlgico del fin del rio: quizàs esté muerto y ci agua me Ileva liacia los remoiinos de la realidad.