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versione telematica del quadrimestrale di scrittura e critica diretto da Edoardo Sanguineti e Nadia Cavalera
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QUEĺ PREGUNTASTE CUANDO LA CIUDAD MURIOĺ (da Seppuku, 1986, inedito in italiano)

Claudio Rizzo

22/07/2002


Las horas de las tÓrdes y de las mafianas liegan de puntillas sin nada nuevo que afiadir a la costumbre.

Saber que todavýa el principio
no ha sido tocado por el agua de la liuvia:
s˛lo cabello rubio han rozado mis dedos
en el desamparo que sigue a la pequeiia muerte
con sombras de hojas caidas todavia en silencio.*
Los pÓjaros sin sombras vuelan alto en Úl
rozan s˛lo el mar y el reverbero
confunde los colores
el papel volvi˛ a ser papel
despoblado de
Nos miramos mientras los olvidos
no pueden afiadir traiciones en este deserto
donde la gente no aplaude a Mr. Jones
que muere solo sin contarlo a nadie;
las dunas son interminables y el mar
estÓ mÓs allÓ del pensamiento (un caballo pierde
su rumbo en la pradera del tiempo
sin color)
que termina a las tres de la tarde
y se queda agotado en una acera sin nieve.
Susurrar palabras nunca oidas a esta muerte silenciosa


* Y todo esto se quedarÓ para maiiana. Hoy la imaginaci˛n se queda antes de lo indefinido. En la silaba grabada por las palabras sin sonido que anticipa la liegada del lenguaje que no acepta sin6nimos. Buscar el vacio totai y bablar del regreso de la nada desde la nada, asi todavia poder fijar la mirada en un titulo imaginario posterior a todas insignificancias. A¨n sigo buscando en un ser asÚptico el misterio de un terrible espejismo formado por hipÚtesis e intercalado a sueiios despedazados por la desuni˛n de las silabas en las venas, invisible rio que confluye en labios muertos y resurge en palabras calladas.

como la calda del pensamiento.
Silabas sobre palabras (un cuerpo a¨n durmiendo
entre la tibieza de manos desconocidas)
que se alsian solas.
Este antiguo sol de un nuevo dýa
me dice que ya el sonido de las horas in¨tiles
ha regresado con su herida mÓs honda.
Todas las tardes
descubro que la melancolia tambiÚn tiene nombre,
que nada ha sido necesario
para estar tan distante,
para convertirse en recuerdo palpable
el aire que abrazo,
el vado interior proyectado en las cosas.
La oscuridad tiene el color de tu ingle
que nunca fue mia;
porque el pasado a nadie pertenece
y es sÚlo la nada con nombres distintos
lo que habita los cuerpos
en dolor repetidos.
El calor animai ha perdido su fuerza,
cuadros abstractos ilenan el escaparate
de un anticuario, pasos de danza
entre viejos violines y cuerdas sin sonido.
Una muier baila sola,
el cabello esparcido cae en su pecho erecto,
los brazos se dirigen bacia el techo,
luego caen unidos
entre los muslos;
un ovulo une todos los hilos.
La muier sin la m¨sica es la estatua de piedra,
es la roca. La musica es mi aliento
en el ruido.
Conoci como un anticipo los ojos
mÓs bonitos de quien tocaba con manos
de oro el violin,
el otro, mÓs serio, la viola
mientras ci ultimo en un trono de m¨sica
simuiaba tocar ci clavicÚmbaio,
acariciando las tecias (carecia, habia dicho,
de vocaciÚn musicai, aunque era actor),
y hablaba de un viento entre las hojas
y de munequitos que se pasean por un puente
transformado en escena.
Pero el trio de smoking toc6 Madrigales Barrocos
en un mar rojo, con el agua
hasta las rodillas
para un p¨blico de banistas
y para un solo nadador.
En otros tiempos, durante otras largas estaciones,
fue normai. Mas eI polvo cubriÓ los instrumentos.
SÚlo ci nadador sigue su travesýa.
Directores de bancos y porteros de hoteles
confunden sus smokings. Callen, hay peligro,
para todos, ahora.
Morir es un peligro en estos dias dei verano,
No me olvides,
aquel fuego fatuo seguirÓ brillando
en la distancia
y semejarÓs la iuz muerta de ojos,*
miradas que hace tiempo fueron una raz˛n mÓs
para vivir;
aunque tal vez vivir es pararse ante el silencioso obstÓculo de
[una corna


* Se desintegra ci semen (ci animai reencuentra ai animai): asi poder eyacular atin palabras rotas, fisuras en la pared, beridas de un ser muerto en un dia sin fecha. Las muros se derrumban perpetuos (los ladrillos caidos son una ficticia supervivencia, testigos de viejas ruinas) por la violencia del viento. Los acontecimientos bacen sangrar las piedras durante mi caminar bacia la orilia del. Eres la nada y tu callar la muerte. Es dificii despedirse en silencio (caşminar cortÚs entre las mesas) mientras los demÓs se entregan al colto de las conversaciones y los gestos.

o ser atropellado por un coche en una esquina
mientras los labios de otros comparten un cigarrillo;
no me olvides,
Abril sigue siendo el inviemo.
En la tarde de las tardes
sigo mirando desde los techos de las casas
toda este agua que cae sin terminar nunca
y volverÚ a unirme con la sombra de tus sombras
entrevista en las gotas que se unen
en las sÓbanas h¨medas;
entonces, desde lejos, tĺÓ quien no eres, verÓs
la punta roja de mi cigarrillo encendido,
reflejo mudo de tu mirada caýda
en el abandono de un profundo lago sin agua.*
Aquel verano en el que me hubiera gustado permanecer
se ha ido,
o tal vez fue un otofio caloroso
y fuimos engafiados por los dýas
(el cuerpo por los escalones
de nombres estacionales)
y lleg˛ un inviemo desconocido, fuera del tiempo
inexistente
lleno de formas
y railes
donde los dias estrellan su carga de desconocimientos.
Un artificio pagano calma esta sed inagotable.**


* QuÚ silencio abora, leer en la pr˛xima pÓgina (luz, dia) lo que se desearia escuchar. Las lineas se unen tan siquiera una vez (entonces se convierten) irreales como m¨sica sin notas. Lĺombra Ú li a due pasşsi nonostante sembra troppo lontana. ** Has sida fuego, madera quemada, y desde la tierra surges; el agua te Ilega hasta los bombros, tu cabello esparcido en la frente sin arrugas cuando tus ojos miran el iris que observa las olas, se repiten las mismas costumbres y tu pelo entre la tibieza del tiempo (segundo bajo un frio sol) a otro bizo hablar de mitos. Te detienes, te unes junto a las burbujas de marfii que las cosas detenidas entregan.

Queda lo que de mi
nunca hubo en este
sin luz.
Las pÓginas estÓn cerradas
y esta manana es
algo desconocido,
acariciado al margen.
Todo es distinto en la oscuridad.
TambiÚn esta playa imaginada
contiene los huecos de un paisaje lunar
(mafiana, para los demÓs, este refugio serÓ
una plaza liena de gente);
pero t¨ en la noche seguirÓs siendo tuya,
tu mirada detenida en el borde
ve un paisaje seco,
llano,
relÓmpago: ventana de un tren
y mi rostro tambiÚn es distinto
y oculta el borror de una nueva,
cercana palabra.
Entonces regreso a
y abrazamos el maniqui bumano que sin abnr la boca
nos susurra las ¨ltimas y primeras palabras
de nuestro diccionario.
Bailamos y hacemos el amor con el eclipse,
persigo aquella sombra marr˛n,
yo, muerto,
intento la dimensi˛n nueva.

Como un remordimiento
me persigues,
corres, me adelantas,
y te veo desaparecer en un valle
mÓs allÓ de mis colinas
galopas en mi mente,
golpean tus herraduras la tierra de los mios,
eres un salvaje amor que invade un pequefio universo,
y en la esquina profunda
del tiempo que logro detener,
te veo
tendida (suspendida en el frÓgil hilo
de la memoria impersonai) sobre camas eternas
con tu cabello unido a otros cabellos,
girando sobre tus jÓvenes aiios infinitos.
Tu cuerpo se adelanta para que yo envejezca.

La mÓscara de la nueva civilizaci˛n
fue el ¨nico testigo de flores perfumadais
en un balcÚn proyectado hacia un patio lleno
de palmeras envueltas por un mar silencioso.
EI recuerdo de besos ya saboreados
quiebra la claridad de una luz lejana;
la cercania es la palabra nunca dicha,
ahora,
manana, manana, a¨n manana, cuando el cabello rubio
cubra otros lugares: la tierra es tu ¨nico amante.
Tierra, alcohol y aceite de carapa
nos unirÓn todavia cuando estemos
el uno frente al otro.
Y quedaron dos palabras
desenfocados recuerdos
de lineas onduladas de una Ilanura
corporal
(la naturaleza corta el cordÚn a su mismo ser)
y el vÚrtigo penetra en la cima de la DS y RS
como si fuera a¨n posible susurrarlas,
como en un beso.
Y quisimos hablar del amor
en los cortos momentos de luz de un diÓlogo exquisito,
y nos quedaron sÚlo
DSyRS
que ni una corta palabra
pueden desparramar en mis hÓbitos perdidos,
ligera tela de arana
llevada por un dÚbil soplo;
tambiÚn el silencio absoluto
se quebr˛
cuando la silfide y la sombra
del cuerpo de tus cuerpos
dejaron este lugar vacio.
Te vistes de ausencia.
De quien vive de nosatros, de quien necesita consumamos
cuerpos transflgurados en un cuerpa.

Existidos,
pasamos entre las hojas del calendario,
como llamas pequefias de un ¨nica fuego.
T¨ eres la identidad cambiante
en el centro de las estaciones,
entre la multitud enmudecida: s˛lo tu secreto alli habla
proyectado en una cortina rota
donde nuestras imÓgenes san deformadas por.
En el mar
(pero dentro del mar) se encuentran las palabras de.
allý donde t¨ estÓs a la expectativa
que yo (todosv estÓn reunidos en el mismo haber)
fecunde tu dimensiÓn con un soliloquio
entre railes que se entrelazan
en la corta longitud de una superficie plana,
una masa vacia
y en el tiinel de las emociones robadas.
Nada en la nada,
s˛lo fragmentos de fragmentos,
pedazos de un vaso roto, lazos sueltos en una realidad otra;
en la oscuridad otra, frente
a una cintura evanescente:
amargo sabor
en una tarde de verano,
entre paredes de cemento,
olor de sequedad
frio en ci cuerpo,
-destello de un fin pr˛ximo-
mientras allÓ arriba
mis cenizas no siguen consumiÚndose en la pira
y los rayos del sol entran, leves, por las rendijas.
S˛lo los ahogados consiguen fumar bajo las olas
servirse de una rota botella mÓs espuma.
T¨ regresas liquida y tibia,
y basta los movimientos lentos se parecen
a cuando los juegos del amor terminan.
Hasta la hierba no es suficiente para distinguir
o pintar un cuadro sin marco;
empezar otra vez es imposible en ci jardin
de quien huye para siempre y desde. He bajado basta eI limo
(de palabras
por la esclusa de los grandes naufragios.
Hay una palabra que siempre se queda
muda
en la boca de quien ha recorrido las orillas
sin huellas.
EI centro estÓ demasiado lejos
para conseguir basta.

Y nosotros logramos clavar las unas
en el fondo mÓs alto
y en el concepto de.*
Ei ruido de esta palabra muda me bace dano,
interiores preguntas de labios siempre abiertos


* Desde siempre be dejado este lugar abierto para los transe¨ntes desconocidos. Vamos bacia el centro de aqucý terr˛n para romperio, observar el micleo y leer la palabra que alguien dejÚ dentro donde la tierra se funde con la tierra. Mis manos buscan el papei, regreso mudo al finai dei campo sin Órboles. En la tierra pisoteada como una vieja ramera no hay terrones.

que regalan lo insufficiente
mientras anticipÓndonos
regresÓbamos al amor
desde el amor.
Ei absurdo nunca podrÓ estar solo.

Tambalearse entre prostfbulos vacios
en un acto sin fuerza,
agotarse en acordes de una ocasi˛n imaginaria.
Reencuentro de la esterilidad del ser
yno poder(te) querer
mientras Sanguineti
hablando de Paz, Weber, Calvino y Pavese
preguntaba, contestaba a varias hip˛tesis
(distintas pero iguales entre si)
que se redecian lo mÓs intimo.
Concretar con un rio de palabras
dirigidas a nosotros,
a los demÓs (aunque desconocedores de los poemas)
como t¨, (querida)
lejana, atin mÓs lejana en tu propia distancia,
que no logras entender que amar(te) salen
de las mismas raices,
el mismo ACOITOMOR interrumpido; y que t¨ eres tambiÚn
los otros cuerpos encontrados.
La estaci˛n mÓs fria siempre estuvo a nuestro lado,*
quedÚmonos en silencio en espera de que este mosaico


* Texto irreal, mar petnflcado como este mÓrbido pailo y cuanşdo nos preguntaban curiosos quŔ haciamos durante la noche, contesştÓbamos aburridos: no dormir, jugar ai billar con pelotas de marfii y astas plateadas, desayunar con tŔ chino sin az¨car para depurarnos, luego volver al Texto a¨n m~s irreal y hablar amablemente de la nada, pero sobre todo aprender a manejar como virtuosos pelotas de martii y astas doradas (la plata no es suficiente en estos dias) en un pai~o verde y rectangidar con seýs troneras donde quedarse podrian toşdas las beilisimas, cruelisimas plantas carnivoras.

adquiera su ¨ltima pieza.
Camino solo por la ultima via oscura,
quiero volver al principio como si nada bubiera pasado,
como en breves parÚntesis de actor
(tal vez luego sobrepasar
la temporaneidad de las cosas)
sin pasear todavia por la orilla del canal
sin nombre ni agua,
dos cortos pasos hacia la oscuridad total
y mis dedos quieren abrir la pieza mecÓnica
(sola seria in¨til
como una palabra despedazada)
de una bombona plateada
que producir podria aquel suefio deseado
como el ¨ltimo vientre cÓlido
donde apoyar la cabeza:
dormir, dormir, olvidar, dejar de desear.
Volver a nacer desde aquel humano vientre,
que nunca termin˛ mi ser
y me dejÚ abrazado al frio metal
donde se oculta
el l¨cido deseo invisible, ¨ltimo rayo de luz filtrado entre mis pÓrpados.
Soy yo que muero,
y todavia me parece un dolor ajeno.

El mar no es profundo m eterno,
luz oscura cae en el verde terciopelo
de ojos apagados:
(la insignificancia del ser)
muere asimismo la muerte,
y el cisne de piedra azul
volvi˛ al lugar que le pertenecia;
el dÚbil invisible moverse del agua detenida,
le hace dar vueltas en el centro de la pupila,
le obliga en espirai a adentrarse en el ojo
frio viento lo mueve.
Las rocas Asperas (-mientras recuerdo a Dedalus-
en una costa bacia la irrealidad
de un mar sin espuma.
Todavia queda mi ser limpio y tendido,
envuelto entre las formas del silencio
y durante ci tiempo el pensamiento cubre las palabras
ci amante entrega su sexo
a semejantes desconocidos:
forma ci poema
mientras parte de mi muere en silencio).
(respirar entre dos espejos:
entre si
con ritmo propio y confrontado)
que me lieva liacia ei ruido de las olas que aman
es ci juego infinito dei sonido lejano
mientras ci canto de los cantos
antes de la misma suficiencia
una piel que nunca existi˛,
con furor inagotable
que los dedos que apretaron el pen¨ltimo deseo de vivir
(ese tiempo entre horas inacabadas)
hay ojos de madera que buscan las huellas
y en el muro bianco de piedra pulida.

Lo desconocido tiene ci color de la palidez,
suenos que se olvidan entre lluvias
a la manana del dia siguiente.
Y queda el agua fria de un inmenso pensamiento olvidado,
La ¨ltima nota del cisne llegarÓ manana
a mi cuerpo extrano,
mÓs extrafio sin vida.
Me encontrarÚ contigo hablando entre los Órboles
dedos de un jardin desaparecido
presente al cerrar los pÓrpados.
Los pensamientos
(los amores olvidados y presentes)
son sAbanas biancas llevadas lejos por un viento cÓlido
que cuartea Órboles, voces y hojas amarillas
aparecidas cuando ci dolor es dolor s˛lo
y estoy con mis dedos cerrados que acabarÓn conmigo
lentamente como ci principio de.
Vibra a¨n en ci aire ci primer verso
con propio ritmo
oh fuerza antigua
mientras por un breve interludio
las muertes de la muerte sus caminos relajan.

Bailar con ci obsceno canto de la ¨ltima sillaba
(m¨sica,
a¨n m¨sica de letras incomprensibles),
mientras las tibias manos intentan mantener un pufiado de nieve
y entonces los ritmos ondulados,
de perfectas incomprensibles ideas
(composicioncs sin fecha
o palabras suficientes)
caen, suben en las curvas de la emotividad
como huir en calles desiertas:
tenderse en camas llenas de fuegos apagados
mientras las silabas se destruyen y construyen
en laberintos
de espejos infinitos:
tal vez sca un sucilo nostÓlgico
del fin del rio:
quizÓs estÚ muerto y ci agua me Ileva
liacia los remoiinos de la realidad.



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ultimo aggiornamento: domenica 21 luglio 2002 17.51.03
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